Encuentra lectores para tu libro

Consigue que una editorial lo publique

Publica tu libro

Amador Castro, autor de `Memorias de antes del embalse´: “Hay escritores antena y escritores foco”

Amador Castro, autor de `Memorias de antes del embalse´: “Hay escritores antena y escritores foco”

Licenciado en sociología, desarrollador informático y escritor de historias. Así se define Amador Castro Moure, autor de la novela histórica `Memorias de antes del embalse´,  una narración destinada a ser un relato corto pero convertida en toda una novela disponible en castellano y gallego.

¿Cómo llegaste a Entreescritores.com?

Un poco por casualidad. Yo había publicado mi novela en Lulu, Bubok y Amazon, cuando una amiga me preguntó qué pasos había que dar para publicar en esas plataformas. Quise darle una información completa y realicé una nueva búsqueda en Google para comprobar si había otras plataformas. No estaba en la primera página del buscador, pero como lo que quería sabía que no iba a estar allí, seguí pulsando sobre el enlace “siguiente” hasta que encontré Entreescritores.com y quedarme.

¿Qué te llevó a publicar tu libro en Entreescritores?

Me gustó la idea de red social; un espacio donde los papeles de lector y autor se pueden mezclar e invertir. Donde la persona lectora, al ver la cantidad de personas anónimas que se deciden a publicar, puede animarse a actuar y convertirse en autora. Eso diferencia a Entreescritores.com de otras plataformas, simples tiendas online en las que nadie se acuerda nunca de volver para comentar una lectura.

¿Por qué abandonaste la poesía?

Cuando vi impresos cinco poemas míos en una antología “de verdad” que ya no se podía “borrar”, decidí que la poesía no era lo mío. Aunque es cierto que aquellos poemas estaban escritos cuando tenía dieciséis años, no quise poner la edad como excusa.

Ser poeta es una mezcla, no necesariamente a partes iguales, entre una capacidad innata de síntesis que te permite explicar, con una palabra, todo un universo y una inagotable capacidad de trabajo para buscar la palabra exacta que encaje en el ritmo deseado, sin perder ni un solo matiz del mensaje. Una buena poetisa es la persona que te está hablando del mar y en cuatro versos es capaz de hacerte sentir el vaivén de las olas meciéndose (y meciéndote) mientras lo lees.

Por eso dejé de escribir: me lancé a la música, donde las letras, con todo y tener algo de poesía, no son tan exigentes y donde la herencia que nos dejó el punk incidía sobre el hecho de que cualquiera puede ser músico: sólo debe tomar un instrumento y ponerse a tocar. Curiosamente esa idea la retomé, años después, para desempolvar mi deseo de volver a la escritura.

Me gustó la idea de red social; un espacio donde los papeles de lector y autor se pueden mezclar e invertir

¿Narrativa o poesía?

Como escritor creo que ya he respondido antes. La narrativa es más adecuada a mis capacidades, tanto de trabajo como de síntesis. Con la narrativa puedo saltar de un árbol a otro y volver al anterior sin que se pierda la esencia de la historia que estoy contando.

¿Y como lector?

Como lector depende. Para leer poesía se necesita un tiempo, un espacio y una cierta intimidad. Para la narrativa vale cualquier lugar. Cuando la vida me permite un pequeño oasis, leo poesía. En general suelo leer narrativa.

¿Qué se va a encontrar el lector en “Memorias de antes del embalse”?

Bien. La pregunta creo que debería ser ¿Qué creo yo que van a encontrar? Lo que yo creo que van a encontrar quienes la lean es una historia, con formato de novela negra, de búsqueda de las raíces, un reencuentro con la figura paterna, que se convierte en un aprendizaje. Una historia en la que hay amor, desamor, dolor y también humor. Algunas personas que la han leído han visto cosas que yo no pensaba que pudieran encontrar entre las palabras que he escrito.

Las personas, cuando leemos, solemos buscar, además de un rato de entretenimiento, identificarnos con algún personaje de la historia, no siempre los protagonistas, lo que lleva a que cada lector tenga su propia perspectiva, su propia predisposición y su propio estado de ánimo influyendo en la historia que está leyendo y, por tanto, sus propias conclusiones al respecto.

Me sentiría más que satisfecho con que el lector se encontrase con una historia razonablemente bien escrita, que llegue a emocionarle en algún momento y con la que pueda pasar unos ratos entretenidos.

Cuando leemos, solemos buscar, además de entretenimiento, identificarnos con algún personaje de la historia, no siempre los protagonistas, lo que lleva a que cada lector tenga su propia perspectiva

¿Cómo construiste la novela y por qué la defines como “histórica”?

Cuando he dicho que abandoné la literatura, no era del todo cierto. Durante años, de vez en cuando, me venía una narración corta a la cabeza y la escribía. Tenía la idea de juntarlas todas en un libro de relatos. El fallecimiento de un disco duro tuvo como consecuencia la pérdida de todas aquellas narraciones. Esta novela surgió como una narración corta más. Una amiga la leyó y me sugirió que la convirtiera en novela, ya que la historia daba para bastante más que para un cuento. Le hice caso y aquí está.

En cuanto a definirla como “histórica” tiene que ver con las etiquetas disponibles, No es de ciencia ficción, ni erótica, ni de terror. Tampoco es, exactamente, policíaca o de aventuras. Así que, dado que la mitad de la novela está ambientada en un tiempo histórico como es la posguerra, decidí etiquetarla como novela histórica aunque tampoco es eso exactamente.

¿Quién es César Acosta?

César Acosta es un analista informático forense criado en París y nacido en Buenos Aires, aunque no recuerda nada de su ciudad natal. Vive con su padre viudo, huraño y taciturno en un salón de billar, con vivienda en el piso superior. Al morir aquél y dejarle escritas, en una carta, más ternura y más palabras de las que le dirigió en vida, decide viajar un verano a la Galicia paterna e investigar cómo fue la vida de aquél hombre desconocido al que odiaba. También ayuda a la realización de ese viaje la necesidad de olvidarse de una historia de amor con Valérie que no le llena y que le desconcierta.

Una de tus lectoras comparaba a tu protagonista con Pepe Carvalho o Salvo Montalbano

Je, je, debe ser una lectora muy benévola o una gran gourmande. Creo que esa lectora ha entendido que César Acosta, una vez concluida la investigación sobre la vida de su padre, bien podría dedicarse a investigador privado. Le une a los mencionados, a diferencia de los investigadores nórdicos, su disfrute de la comida y la curiosidad por su elaboración.

Es muy posible que el camino de investigador sea el que siga César Acosta en la segunda novela que estoy ideando, aunque nunca podrá ser un investigador “a tiempo completo” como ellos, sobre todo como Montalbano que es policía. Admiro mucho a Vázquez Montalván y a Andrea Camilleri, pero para Carvalho y Montalbano ya están los suyos y están muy bien.

¿En qué o quién te inspiraste?

Como dice César Acosta en el epílogo, en gentes realmente existentes en la Galicia rural, en guerrilleros reales que se echaron al monte sin saber siquiera, muchas veces, que iban a convertirse en guerrilleros, en historias de la infancia de mis padres y en gentes anónimas que he visto yo mismo.

Como decíamos cuando editábamos la revista “Sorra”, hay escritores “antena” y escritores “foco”. Los escritores “foco” escriben sobre sí mismos y sobre recuerdos personales (fue por aquella época cuando leí el relato de Woody Allen “Para acabar con los libros de recuerdos”). En cambio los escritores “antena” recogen situaciones y anécdotas de lo que ven y las utilizan, las deforman o, simplemente, las “plagian” para plasmarlas en un papel.

Cuando escribía poesía era “foco”. Escribiendo narrativa soy “antena”.

¿Por qué un embalse y de la Galicia rural?

Paseando por una ciudad, o por un pueblo, vemos aquí y allá vestigios de su historia junto a construcciones modernas que algún día se convertirán en vestigios de su historia. Las gentes de esos lugares llevan parte de esa historia en su forma de ser.

Los embalses han relegado al olvido (y siguen haciéndolo allí donde se construyen) la memoria viva de muchas sociedades, entendidas como comunidades humanas obligadas a la diáspora, independientemente de la cantidad de personas que las componen. En épocas de sequía surge de las aguas el fantasma de un campanario, el de los muros de unas tierras de labranza o el de un árbol solitario, como testimonios mudos de un tiempo indescifrable en el que allí abajo vivían personas con sus anhelos, sus tristezas, sus problemas y sus sueños. Es una metáfora de las vidas de quienes fueron enterrados en fosas comunes, enterrando junto con ellos sus historias de vida.

La Galicia rural es, por un lado, mi origen; la diminuta aldea en la que nací y en la que apenas viví tres años. Por otro lado, es un escenario que raramente se utiliza en la literatura contemporánea. Sin embargo, igual que todas las ciudades del mundo se parecen, también tienen tendencia a parecerse las historias que ocurren en esas ciudades. Además, apenas se les dedica algún párrafo en los libros de historia. Y la parte de la novela que ocurre en la época contemporánea, retrata ese contraste de gentes que viven y trabajan en el mundo rural y ven videoclips en la MTV, se conectan a Internet, escuchan música en Spotify y llevan un Smartphone en el bolsillo. Un mundo rural al que creo que una parte nada desdeñable de la sociedad urbana va a volver si seguimos por el camino actual de deshumanización.

 

La novela retrata ese contraste de gentes que viven y trabajan en el mundo rural y se conectan a Internet o llevan un Smartphone en el bolsillo. Un mundo rural al que creo que una parte nada desdeñable de la sociedad urbana va a volver si seguimos por el camino actual de deshumanización

Publicaste simultáneamente la novela en gallego y castellano pero curiosamente tiene más lectores en gallego ¿A qué lo achacas?

Je, je. Es un poco equívoco. Publiqué la novela en gallego unos días antes de publicar la traducción y, en ese tiempo, algunos amigos míos acudieron a mi llamada. No todos la han leído en gallego, pero era la única en la que podían dejar comentarios. Cuando me di cuenta, publiqué la versión castellana, pero ya era tarde. Lo cierto es que todos los que han dejado comentarios han leído la novela y, si he de creer en su sinceridad, les ha gustado.

Hace poco celebrábamos el Día del Libro, como escritor novel ¿Qué momento vive el sector editorial?

Creo que es una época de transición en la que mucha gente del mundo editorial (y de otros mundos) está desorientada. Parece como si viviéramos una lucha entre el papel y la electrónica en la que, inexorablemente, vencerá la electrónica. Y el miedo a esa incertidumbre hace más cautas, si cabe, a las grandes editoriales que apuestan sobre seguro (o eso creen).

Sin embargo yo no creo que el formato digital deba desbancar, necesariamente, al formato tradicional en papel, igual que hay mucha gente que “ha vuelto” al vinilo o que sigue leyendo el periódico cada día. Es cierto que eso perjudica a quienes apuestan por el consumo masivo, que les desmonta la compleja estructura sobre la que montaron su negocio. Pero, por otra parte, permite que surjan pequeñas editoriales con otro tipo de apuesta más minimalista, que haya nichos de mercado (de otro tipo de mercado) para proyectos nada faraónicos.

Igual que creo que está sucediendo con la economía, donde mucha gente está retomando pequeñas formas de negocio tradicionales para reinventarlas y ganarse un espacio, virtual o real, en la sociedad actual, intuyo que pasa algo parecido en el mundo editorial, donde personas que realmente aman la lectura, se arriesgan y reinventan el negocio para hacerlo compatible con el escenario global en que respiramos actualmente.

Ojalá se trate de una interpretación acertada de lo que está ocurriendo y todas estas formas de nueva economía no se vean engullidas por la vorágine especulativa.

¿Qué destacarías de tu paso por Entreescritores?

Como he dicho, me gusta la idea de que esto sea una red social que permita la retroalimentación entre quien escribe y quien lee. Evidentemente aún está un poco en pañales, pero en cualquier momento puede dar el paso desde ser una muy buena idea a ser un gran éxito en la red. Cuesta romper esa barrera psicológica que impide a muchas personas acercarse a un libro de alguien desconocido. Y cuesta romper con la dinámica publicitaria de que hay que leer lo “que toca” leer. Hace falta mucho poder económico para destruir las “verdades” inculcadas por la publicidad. Afortunadamente, el ser humano no es un autómata programable y muchas veces reacciona de forma incomprensible para los publicistas. Si funciona el boca a oreja, entreescritores.com puede funcionar también.

¿Algún autor ha despertado tu interés como lector?

He empezado a leer “Me cagho no demo de Anllóns” de Raquel Couto Antelo y me está enganchando. He empezado por los autores en gallego porque sólo somos tres y hay que apoyar a la gente que hoy en día tiene la valentía de escribir en ese idioma.

Antes de decidirme leí la primera página de unas cuantas obras. Igual que ocurre en una librería, es muy importante la sinopsis, la portada y la primera página para que nos decidamos por leer una u otra obra. Cuando era un niño devoraba libros porque tenía todo el tiempo del mundo para leer. De adultos, lamentablemente, el tiempo de que disponemos suele ser limitado y hay que tomar una pequeña decisión antes de escoger.

 

Memorias de antes del embalse_novela histórica_entreescritores

Email this to someoneShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestShare on TumblrTweet about this on Twitter

1 comment

  • canpujolet

    Ojo! Amador lleva antena. Sigue captando a emisores/as… Sigue contándonos tus descubrimientos. No nos falles amiguiño!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *