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Entreescritores entrevista a Ricardo Echanove

“Esta crisis no se arregla con cambiar alguna pieza averiada del sistema sino cambiándolo todo”

Portada que muestra a dos personas mayores dentro de un coche

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Entrevistamos a Ricardo Echanove Tuero con motivo de la próxima publicación de `Cosas de mayores´, “un relato de ficción muy realista y sin concesiones a la fantasía” protagonizado por dos octogenarios sin miedo de pasar revista a sus vidas.

La esperanza es la máxima que empapa la literatura de Echanove Tuero, uno de los autores más queridos y mejor valorados de Entreescritores.com. Un “joven octogenario”  que ha sabido disfrazar el ensayo de comedia y que ha analizado una y mil veces esta sociedad.

¿Cuándo diría que se convirtió en escritor?

Yo empecé a publicar después de mi jubilación. Así que hablando en términos apropiados, no tengo eso que se llama una gran trayectoria literaria, pese a mi avanzada edad. Ahora bien, mi afición a escribir nació conmigo, y a lo largo de mi vida he escrito decenas de relatos de viajes y cuentos variados, artículos en prensa, principalmente de contenido político,, infinidad de escritos sueltos sobre diversos temas. Libros publicados se cuentan con los   dedos de la mano: “Donde siempre a la misma hora”, crónica novelada sobre la transición española a la democracia; “Humor y Amor a la carta”; “Cosas que me contó mi primo” -novela inspirada en la muerte anunciada de un entrañable amigo-; “Pero no estamos solos” -sobre la crisis económica y demás crisis de las que lamentablemente no acabamos de salir, y finalmente, “Cosas de mayores. Parlas y andanzas de dos jóvenes octogenarios”, que acaba de ver la luz.

Se ha movido por las lindes de la crónica novelada uno de los géneros más vendidos en España ¿Por qué el lector se encuentra cómodo con esta narrativa?

El escritor siempre escribe sobre sus propias experiencias, sobre lo que va conociendo y experimentando a lo largo de su vida. Y es la nostalgia de todo ello la que empuja al escritor vocacional a reproducirlo de alguna manera. Unas veces se limitará a reproducir la realidad tal como pasó o la recuerda, y otras preferirá meterse en los territorios de la ficción y escribir sobre lo que no pasó pero pudiera haber pasado. No suele haber ni crónicas puras ni pura ficción. Con mayor frecuencia se produce una mezcla de ambas. Y el lector parece agradecerlo porque además de emocionarse y divertirse al mismo tiempo, se enriquece culturalmente. Incluso la considerada como historia pura, ya sabemos que no es sino una versión más de lo que realmente sucedió, pero habría otras versiones. Precisamente aquí, en España, La Transición a la democracia del año 1977 despertó la avidez por conocer otras versiones de nuestra historia distintas a la que se nos había contado en exclusiva, y no es por eso de extrañar que haya sido uno de los géneros más vendidos.

En tiempos de crisis la lectura es bálsamo de fierabrás.  Si la superventas Almudena Grandes nos pone nostálgicos con sus “Besos en el pan” ¿qué consigue “Pero no estamos solos”?

La crisis que venimos padeciendo en los últimos años en España es de tal dimensión y gravedad que tenemos que acogernos al no pequeño consuelo de que esto no solo nos ha pasado en España por la burbuja inmobiliaria y la corrupción, o porque “somos un desastre” sino que también el mundo globalizado y particularmente Europa, está en crisis, en una crisis sistémica, total, de las que no se arreglan con cambiar alguna pieza averiada del sistema sino cambiándolo todo. A día de hoy nadie sabe con certeza en qué va a quedar el mundo que conocemos. Y ante este horizonte de incertidumbre y confusión se me ocurrió poner a mi anterior relato el título “Pero no estamos solos” para provocar un alivio en el lector, como pura expresión de esperanza.

¿Por qué un relato coral?

Inicialmente se creyó que la crisis financiera era algo que solo afectaba a círculos muy profesionales relacionados con el dinero.Enseguida empezó a extenderse a todos los estratos de la sociedad y la ciudadanía a sentir los efectos de la misma en su propio bolsillo o en su estatus laboral o profesional, especialmente los afectados por el paro , la expresión más dolorosa de la misma. Y en las calles de la ciudad ya no se hablaba de otra cosa, ni en las barras de los bares, ni en los enmoquetados clubs, ni en las fábricas y despachos. Vamos la crisis se había socializado, todo el mundo acabó aprendiendo lo que significaba la “prima de riesgo”. Por eso, escribir sobre este tema no podía hacerse más que desde una perspectiva coral.

 

Al final, todos acabaremos haciéndonos mayores. Y esa es la modesta pretensión de “Cosas para mayores”, cuyo solo título es toda una declaración de intenciones

 

Últimamente su carrera se ha enfocado hacia un público lector más adulto ¿Existen géneros literarios sólo para los más mayores?

A mí me suele ocurrir que después de leer algo más o menos interesante me he dicho al acabar, “en cualquier caso, qué bien escrito está, o lo contrario, qué pobremente escrito está, o directamente, cómo ha podido publicarse algo tan confuso o mal escrito”. En definitiva, yo creo que el buen lector aprecia también la pulcritud literaria o la falta de ella al margen del contenido. Y siguiendo esta línea argumental, más que de géneros literarios para mayores yo diría que hay argumentos y contenidos especialmente interesantes para mayores pero que pueden interesar a otros lectores de cualquier edad si están certeramente explicados. Al final, todos acabaremos haciéndonos mayores. Y esa es la modesta pretensión de mi último relato “Cosas para mayores”, cuyo solo título es toda una declaración de intenciones.

La edad no ha sido capaz de restarle ni un ápice de su hilarancia. En su segunda obra, la colección de relatos “Humor y amor a la carta”, hace gala de un humor fresco del que se sirve para explorar al ser humano. Con permiso de Quevedo, la verdad ¿mejor mostrarla en camisa que desnuda?

Mantener el sentido del humor ante la vida y la disposición a tomarse uno a sí mismo un poco en broma es un privilegio del que me siento muy satisfecho a mi edad. Creo que eso se lo debo a haber formado parte de una familia de doce hermanos y a haber tenido una madre que vivió con gran lucidez hasta los 106 años. Y, por supuesto, estoy plenamente de acuerdo con Quevedo.

Su obra tiene como epicentro inamovible al ser humano

Yo creo que es una vocación: desde que nací lo que más interés, curiosidad, ternura y respeto me ha inspirado siempre ha sido el ser humano que tengo enfrente, tan frágil, tan contradictorio y tan inseguro a pesar de toda apariencia, el ser humano como superviviente.

¿Ha sido su trayectoria vital lo que le ha llevado a reflexionar sobre la personalidad?

Digamos que he tenido la suerte inmensa de haber conocido desde dentro una notable variedad de situaciones y comportamientos humanos . Pero insisto, lo principal en mi caso creo que ha sido esa especial e innata inclinación o interés  por cualquier ser humano que conozco.

La edad ha sido un constante en esta entrevista por eso me entra una duda ¿Los escritores se retiran?

Pues yo diría que sí, como los pintores, los escultores, los cirujanos, los abogados , los fontaneros o los artesanos.. Aunque se conserve la lucidez, la memoria o la rapidez mental no es la misma a medida que se van cumpliendo años y alcanzando una edad como la mía; pero ni siquiera la letra propia, “esa nadería”, que diría Borges, de deslizar el bolígrafo sobre el papel. Falla el pulso, empiezan a fallar muchas cosas, lo que naturalmente no significa que uno no pueda seguir creando y disfrutando y emocionándose con lo que sucede alrededor o hagan los demás.

¿Qué opina del conflicto vivido por algunos autores a principios de 2016 en relación al cobro de sus pensiones?

Me parece un ensañamiento fiscal impresentable y, además, un error, porque la actividad cultural y creativa debiera fomentarse por el beneficio que puede proyectar hacia los demás.

85 años no son nada. Goethe publicó su Fausto con 80 ¿Le queda entonces alguna novela en el cajón?

Goethe fue un genio. También yo, sin serlo, siento que me queda algo por decir, en la recámara. Pero tengo la impresión de que más que largos relatos intentaré expresarlo en cuentos y relatos cortos, que aunque sean igual de difíciles de lograr que las novelas, siempre “la carpintería” del relato resulta menos complicada y laboriosa. Luego te pones a escribir y no sabes por donde pueden salir las cosas, Pero eso sí, en cualquier caso y a poder ser, que el final de la vida me coja trabajando en este bendito hobby de escribir que está llenando mi vida.

La vida es un filón inagotable y me quedan muchísimas cosas interesantes sobre las que seguir escribiendo

 

 ¿Seguirá la edad presente en su próximo proyecto?

Presiento que nada especial, creo que ya he dicho lo poco o mucho que quería decir sobre la ancianidad. La vida es un filón inagotable y me quedan muchísimas cosas interesantes y bellas sobre las que me apetecería seguir escribiendo en el caso de que pudiese continuar haciéndolo.

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