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Gorka Brouard, autor de `El rostro de la medianoche´: “la elaboración de la novela fue como la digestión lenta de una boa”

Polifacético, sincero y certero. Con su novela negra “El rostro de la medianoche”, Gorka Brouard llega a Entreescritores.com seguro del momento que vive el sector editorial en España y afirma que “como lector me desasosiega hojear tantos títulos que desearía leer, y a los que sé que no podré dedicar tiempo”.

¿Cómo describirías el momento que vive el sector editorial en España?

No es fácil de precisar. Aunque conozco por encima algunos datos y cifras acerca de los libros que se publican en el país, únicamente puedo hablar con propiedad atendiendo a mi experiencia particular como transeúnte voraz de librerías. La sensación que tengo es que las editoriales rebosan libros por las cuatro esquinas. Hay una enormidad de novedades pugnando por hacerse con un lugar señalado en los estantes de las librerías. Y, junto a los autores más vendibles, felizmente parece también existir un hueco para autores que comienzan o que no llegan a ser tan conocidos. Sin embargo, y fíjate que te hablo desde el punto de vista de alguien que no ha publicado pero al que le gustaría hacerlo, me quedo con una sensación de, no sé, de saturación del mercado, y me pregunto si realmente muchos de esos libros que se publican son comprados (¡y leídos!) por un número suficiente de personas como para que las editoriales continúen publicando incesantemente. Como lector, desde luego, me desasosiega hojear tantos títulos que parecen de interés, que desearía leer, y a los que sé perfectamente que no podré dedicar tiempo.

 

¿Qué te llevó a publicar tu libro en Entreescritores?Brouard, autor de "EL ROSTRO DE LA MEDIANOCHE"

Bueno, ya se sabe que la obra que uno realiza carece de existencia práctica si no es considerada por la opinión de los demás. En mi cuarto libro llegué a la conclusión de que había llegado el momento de mostrar algo de mí fuera del habitual círculo de conocidos. De manera que, tras bucear en la red, encontré vuestro sitio, me lo estuve mirando durante un tiempo, y la conclusión fue clara: me gustaba lo que veía. Es un sitio muy bien articulado, de fácil acceso, y donde tanto lectores como escritores gozan de un intercambio enriquecedor de pareceres. Un lugar ideal, por tanto, para intentar darse a conocer.

 

¿Cómo tomó forma “El rostro de la medianoche”?

Te diré, yo quería escribir el tipo de obra que me gusta leer, y entre mis lecturas favoritas en cuanto a novela negra o de crímenes están Patricia Highsmith y James Hadley Chase. Creo que estoy muy influenciado por el tremendo ingenio en las tramas y la prosa concisa de Chase y la profunda penetración psicológica y la opresiva densidad ambiental de las novelas de la Highsmith. De modo que, con esos antecedentes y con una idea que tenía en mente acerca de un tipo al que se le complica la vida, pensé que bien podía tratar de aunar algunas virtudes de ambos autores, siempre tamizadas por mi propia visión de las cosas. Luego, la elaboración de la novela fue algo curioso, no sé, como la digestión lenta y pesada de una boa constrictor, ya que, durante un tiempo, luego de tener ya escritas una sesentena de páginas, la novela permaneció aletargada en un cajón. Yo seguía permitiendo que mi cabeza, a ratos, divagase sobre algunas claves que aún me quedaban por resolver en cuanto a motivaciones de personajes y cadena de hechos. Luego, un día, al parecer, me vino todo de golpe, y el resto del libro casi se puede decir que se escribió solo. Me divertí mucho haciéndolo, y enseguida pensé que aquellos que lo leyesen lo iban a pasar tan bien como yo. Y así ha sido. Aún no he encontrado a alguien a quien no le haya gustado, y eso es para estar contento y continuar con ganas de escribir.

 

¿Hay algo de tus tres libros anteriores en él?

Seguro que sí. Sin duda, aspectos en que los personajes se expresan, o la forma de estructurar las escenas, de adensar la trama, o incluso algunos temas que se tocan, todo eso es algo que podría encontrarse en mis demás libros. Todas mis novelas anteriores tratan de seres que se ven un día colocados en situaciones difíciles, zarandeados físicamente, y repentinamente cuestionada su forma de responder ante esos nuevos escenarios. Es algo con lo que, entiendo, muchos lectores se pueden sentir identificados. ¿Quién no ha tenido una racha mala, en la que parece que todo se alía para ponernos la vida muy cuesta arriba? En cuanto a la forma de estar escrito, me gustaría pensar, como supongo que es común entre todos los autores, que tengo un cierto “estilo” reconocible, siquiera determinados tics, como ciertas formas de alternar oraciones más complejas con frases secas y concisas, por poner un ejemplo. Es algo que me han hecho notar algunos lectores atentos, algo buscado y que creo me funciona muy bien.

 

Me pregunto si realmente muchos de esos libros que se publican son comprados (¡y leídos!) por un número suficiente de personas como para que las editoriales continúen publicando incesantemente

 

¿Por qué tiene tan buena acogida la novela negra?

Ah, bueno. Eso es algo inherente al género, supongo. Se diría que al ser humano le resulta placentero fisgar en las desgracias ajenas mientras lo pueda hacer cómodamente repantingado en su sillón favorito y con una taza de café caliente al lado. Leer acerca de sucesos extraños y crímenes que no nos ocurren a nosotros es quizá una de las experiencias que más profunda inmersión puede provocar en un lector. Y, aunque el tipo de intrigas y el tono con que se acometen haya podido variar algo a lo largo del tiempo ( sobre todo con una propensión a las descripciones más explícitas que me pregunto si ayudan en algo al género), los fundamentos de las buenas novelas negras parecen girar en torno a las mismas inquietudes que han atenazado a las personas desde tiempos remotos.

 

El protagonista de “El rostro de la medianoche” es un escritor. ¿Estamos ante una meta historia?

Quizá pueda haber algo de ello, sí. Fowler, el protagonista, lleva años intentando terminar esa novela que había comenzado a elaborar en tiempos universitarios. Resulta que pasa el tiempo y no termina de conseguirlo, pero, en el tránsito, le suceden una serie de vicisitudes y desgracias, que son las que termina contando en papel. De modo que, aunque no lleva finalmente a cabo aquella novela deseada, sí que escribe otra, “El rostro de la medianoche”, que termina siendo su novela, y que es la que nosotros llegamos a conocer. Escribir una historia de suspense acerca de un escritor es algo que siempre he tenido en mente. Ahora he podido encontrar una trama y, además, he cumplido el deseo de escribirla en primera persona, algo que me fascina y que creo que es quizá una de las características más interesantes de las que yo considero novelas negras de primer orden.

 

¿Tiene algo de biográfica?

Bueno, de momento yo he tenido la suerte de no verme afectado por incidentes terribles como los que acontecen a Fowler, pero sin duda es fácil, tanto para mí como para cualquier otro escritor, verse reflejado en algunas de las circunstancias en las que se sumerge el protagonista de la novela. Por ejemplo, ¿Quién, que se dedique a escribir, no ha sentido en algún momento envidia ante determinada obra de tal autor admirado, ante ciertos párrafos brillantes que parecen penetrar en los entresijos de la condición humana como nosotros no habríamos imaginado, acaso planteando sutilezas maravillosas que nos hacen darnos una palmada en la frente, pensando en cómo demonios no se nos han ocurrido a nosotros esas cosas? Algo de todo esto le ocurre a Fowler cuando se topa con el desconocido manuscrito del viejo Herzog, y siente cómo la tentación le agarra por el cuello para no soltarle ya. La tentación, sí. La tentación del plagio es uno de los temas que salpican la trama, y que dotan a Fowler de la necesaria contradicción como personaje.

 

Tus lectores lo han descrito como “el descenso a los infiernos”…

Y está bien expuesto, a mi entender. Fíjate, yo creo que la verdadera novela negra, o la que yo considero mejor, es aquella que trata de ahondar en las tinieblas que anidan en el interior de cada ser humano, en esas taras o lastres que nos impulsan a cometer acciones reprobables y que ponen a tambalear nuestras más íntimas convicciones. Luego, bueno, lo puedes adornar en ámbitos de forenses criminalistas, de asesinos en serie, psicópatas varios y detectives neuróticos. Pero eso es secundario. Hace un tiempo leí una novela de John Connolly, uno de los reconocidos autores actuales de novela negra-suspense-thriller. En el libro se trataba de ciertos crímenes brutales en los que las víctimas aparecían despellejadas en escenas grotescas. La prosa era interesante, y había ideas, claro,pero, en el fondo, yo me preguntaba, diablos, ¿a cuántos despellejadores conozco yo? Quiero decir, vaya, quizá no hay que irse a límites tan extremos para tramar historias que nos sacudan en la butaca. Tu barrio, las calles de tu ciudad, están llenas de gente cuyas vidas transitan por rutinas a las que bastaría un pequeño empujón para desestabilizarlas para siempre. Por eso me gustan tanto las novelas negras, de suspense, en las que los protagonistas son gente normal cuyas vidas se van enredando, por azares y por decisiones equivocadas, en escenarios que les llevan a situarse muy cerca del abismo. Es un tipo de trama que, al menos, he tratado de explorar en mi novela.

 

En unos años ¿Cómo te imaginas en La Feria del Libro de Madrid, firmando tus novelas o promocionando tus e-book?

Bueno, aunque atractivo, la verdad es que me resulta un escenario de lo más inasequible. Mi limitada experiencia como enviador de manuscritos a editoriales y receptor de comentarios de muchos otros que lo han intentado y siguen en ello no es como para provocar alegrías en ese sentido. Tengo la sensación de que el mundo editorial es una especie de coto privado, donde sólo determinados contactos pueden abrir las puertas necesarias como para que alguien se ponga, no ya a publicarte, sino siquiera a leer tu obra. Bueno, eso, o que tú seas, no sé, el nuevo Salinger, y escribas alguna genialidad imperecedera que a algún editor le resulte sencillamente imposible no publicar. Y puesto que éste no suele ser el caso, las posibilidades se reducen bastante. Luego, parece como que hay que plegarse a las modas: hacer novela histórica, por ejemplo, o fantasía heróica de tintes Tolkenianos o, qué sé yo, libros de autoayuda. En mi caso, no me puedo quejar, ya que, de natural, me gusta escribir novela negra que es, por suerte, un género muy solicitado. Pero, aún así, el común universo editorial parece vallado e inaccesible para la gran mayoría. Queda, claro, la autopublicación, y quizá, con ello, que alguien termine por fijarse en ti. Pero también esto se me asemeja a una quimera de difícil éxito. Desde luego, incluso llegando a publicar algo, parece extremadamente difícil llegar a poder vivir, siquiera precariamente, de ello.

 

¿Qué te ha aportado autopublicar Entreescritores?

Entreescritores ofrece un lugar cálido e interactivo donde poder recibir comentarios imparciales sobre tu obra. Las personas que te leen son desconocidas para ti y, por tanto, no están sujetas a ninguna servidumbre de tipo amistad o de parentesco, lo que hace que sus opiniones no vengan viciadas de entrada. Es agradable recibir comentarios que te puedan descubrir aspectos de tu novela en los que no habías caído, e incluso que te hagan replantearte mejoras a tu escrito. Creo que el sitio irá creciendo y se convertirá en un lugar de absoluta referencia para quienes quieran darse a conocer, si es que no lo ha logrado ya.

 

Las calles de tu ciudad, están llenas de gente cuyas vidas transitan por rutinas a las que bastaría un pequeño empujón para desestabilizarlas para siempre. Por eso me gustan tanto las novelas negras, de suspense, en las que los protagonistas son gente normal 

 

¿Destacarías la labor de algún otro autor de la plataforma?

Bueno, ahora mismo, con los premios que se han otorgado y su próxima publicación, hay varios nombres que han comenzado a sonar y a conseguir ese sueño de ver su obra editada. Por ejemplo, la novela de Oscar Bribián, de la que, de momento sólo he leído el primer capítulo, apuesta al parecer por una escritura impactante, directa, que puede entroncar muy bien en el tipo de libros que en este momento editorial tienen buenas ventas.

 

 ¿Estás enganchado a algún libro de Entreescritores?

Tengo que decir que ahora mismo no tengo comenzado ninguno de ellos. Trataré de bosquejar una excusa: soy mucho más re-lector de libros que buscador de nuevos autores. Me gusta desentrañar una y otra vez aquellas obras que considero tremendamente enriquecedoras y reveladoras de los frágiles aspectos de la condición humana, volver sobre ellas y bucear en sus matices y delicadezas. ¡Ha habido tantos autores que nos han mostrado con una hondura inmensa las difíciles y complejas relaciones humanas!

No obstante, prometo enmendarme: tengo leídos algunos magníficos primeros capítulos de varios de los autores que se han dado a conocer en Entreescritores y, más temprano que tarde, habré de acercarme a sus novelas.

 

Novela negra_entreescritores

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