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Jorge Fernández, autor de “El asalto al poder” y “Los treinta y siete de Andrés García (Diario de un sociópata)”

Filólogo y apasionado de la Edad Media y sus historias de caballeros, Jorge Fernández ha sido capaz de cosechar una prolífica carrera como escritor avalada por sus dieciséis novelas, un libro de relatos, un ensayo y once relatos cortos. Llegó a EntreEscritores con “El asalto al poder” y “Los treinta y siete de Andrés García (Diario de un sociópata)” y actualmente se muestra serio pero esperanzado al afirmar que espera su oportunidad, “como tantos otros”.

Jorge¿Qué necesita un escritor hoy en día para salir adelante (ser leído) en el sector editorial?

Esa es la fórmula mágica que buscamos todos. Por lo poco que he podido estar en contacto con personas relacionadas con el mundillo, como algunos editores, o publicas por tu cuenta asumiendo los gastos y la promoción, es decir, la autoedición, nada recomendable, o encuentras una de esas ideas que llamen la atención inmediatamente y buscas portales como el vuestro donde alguien esté esperando para leer y elegirte entre miles. A los premios literarios, por experiencia, mejor ni acercarte, y sobre todo, no rendirse porque tus obras sean ignoradas. Todo llega en el momento que menos lo esperas.

 

“El asalto al poder” y “Los treinta y siete de Andrés García (Diario de un sociópata)”. Ambas “reales” y a la vez muy distintas. En ambos casos tocas temáticas arriesgadas ¿Cuál te resultó más complicada? ¿Con cuál has logrado una mayor satisfacción?

“El asalto al poder” fue la primera novela que escribí. Lo hice en una época en la que la política estaba todavía más en boca de todos que en la actualidad, y me pareció una buena idea explicar, con mi estilo, cómo un hombre de la calle podía llegar a conseguir gobernar un país. La idea no era nueva, pero cada escritor te ofrece su propia inventiva. Se trata de una obra inmadura, sin duda, pero antes de llegar a coronel primero hay que pasar por soldado. En cuanto a “Los treinta y siete de Andrés García”, había terminado lo que era prácticamente una novela rosa y me apetecía escribir lo que pudiera definir como una barbaridad. ¿Qué mayor barbaridad puede haber que relatar el diario autobiográfico de un asesino en serie misógino y contradictorio que va acumulando víctimas sin que la policía pueda hacer nada para detenerle hasta que él mismo no les ofrece algunas pistas? Esta fue muy sencilla y rápida de escribir. Seleccionar personajes, buscar localizaciones, documentarse en los emplazamientos… Eso no lo había hecho con la otra obra publicada, que fue escrita prácticamente de memoria. Ambas fueron satisfactorias, la primera por conseguir terminarla y que me gustara lo que había escrito y la segunda por la cantidad de barbaridades que pude escribir sin temor a ser censurado. Hay que aclarar, con respeto a “Los treinta y siete de Andrés García”, que no soy yo el que escribe. Es el personaje. Nada que ver conmigo.

 

En  “Los treinta y siete de Andrés García (Diario de un sociópata) te metes en la cabeza de un personaje muy complicado y con motivaciones oscuras ¿Cómo te preparaste?

Después de haber escrito una novela rosa en la que las mujeres eran definidas como lo mejor de la creación, se trataba de crear un personaje plano, con ideas fijas, sociópata y enemigo de las mujeres pero que a la vez las busca como una necesidad de la que no puede escapar. A ello se unió mi experiencia de muchos años en internet, tanto en los chats como en las redes sociales. Construir un personaje que prácticamente no necesitaba una evolución personal sino más bien exponer sus enfermizas ideas sobre las relaciones entre hombres y mujeres en la era digital. Preparar una selección de víctimas fue una mezcla de imaginación y experiencia. No se trata de una novela para cualquier lector por la crudeza de muchos de sus pasajes, pero no fue escrita para eso, sino para llamar la atención, como la propia forma de empezar la novela, con el nombre de los capítulos, el listado de las víctimas y un apelativo nada ““cariñoso” para cada una de ellas. Tampoco se puede ignorar la influencia de películas y series de televisión.

 

Resulta curioso ver como varias de tus obras son sagas ¿No te agradan los finales abiertos o te encantan?

La idea era: “si gusta la primera parte, estar preparados para una segunda y una tercera que cumplan las expectativas”. Siempre y cuando el argumento lo permita. En las dos obras que has citado, están preparadas hasta una cuarta y una quinta parte, respectivamente. Pero también he terminado otras novelas con principio, desarrollo y final cerrado. Espero que algún día vean la luz.

 

¿Dirías que existen temáticas “marginadas” por los lectores?

Sin duda. Pocos quieren leer acerca de política. Y con la situación actual del país, no me extraña. Pero cuando escribí “El asalto al poder” tenía muchas ideas en la cabeza sobre ese tema. De hecho, en la segunda parte desarrollo un programa electoral completo. Pero será difícil que salga a la luz porque no es una novela para el gran público. El lector de siempre busca fundamentalmente novela negra y novela histórica, pero yo no entro en ninguno de esos campos, aunque “Los treinta y siete de Andrés García” toca, de refilón, la novela negra. Para mí, la novela negra o policíaca es siempre lo mismo: se comete un crimen, aparece un policía o un detective y lo resuelve. Pero no es solo eso, también hay que tener en cuenta la capacidad del autor de crear un ambiente de misterio, de suspense, de adentrarse en las profundidades del personaje y que sea el asesino y no el detective el que describa sus actos. Ese es, para mí, uno de los puntos fuertes de la novela. Y la novela histórica, al menos en los pocos casos que he leído, es más un tratado documental que una novela, con un argumento en general muy endeble, que se utiliza más como una excusa que como la parte primordial de la novela. Pero a la gente le gusta. Al fin y al cabo, suelen ser los que ocupan los primeros puestos en las listas de ventas, junto a excepciones muy concretas como la trilogía de Grey. Pero esa trilogía es, bajo mi punto de visto, una de las mayores excepciones en la Historia de la literatura. Se puede hablar de ella en otra ocasión.

 

Al igual que muchos de nuestros autores ya has escrito varias obras e incluso has publicado con editoriales ¿Qué te llevó a probar la auto publicación?

Para mí es una vía más, una posibilidad de que te lean, te critiquen, te alaben y con mucha suerte lleguen a publicarte. El boca a boca también funciona, como en la trilogía mencionada. Si lees algo que te gusta, sueles decirle a tus amistades que ha salido una novela nueva que vale la pena leer. Y tus amistades la comprarán o la descargarán. Se puede promocionar una novela, como todo producto destinado a la venta, pero no hay nada como el boca a boca.

 

En tu caso te has encontrado de frente con valoraciones duras con las que no estás de acuerdo ¿Cómo afronta un autor una situación así?

Ese es un tema difícil de tratar. Depende de cómo te tomes las críticas. Del momento en el que te pillen, de tu estado de ánimo. Yo no soy Cervantes ni Lorca ni pretendo serlo, como se me ha acusado por ahí, pero resulta difícil no responder a una persona que te ha criticado cuando esa misma persona ni siquiera se ha atrevido a publicar algo suyo. ¿También tienen miedo a las críticas de los demás? Otras son muy amables y te expresan su punto de vista, sin más. Esas críticas siempre son agradecidas, porque son capaces de llegar hasta donde el autor no puede, porque no se da cuenta de cómo puede mejorar. El autor piensa que ha escrito una maravilla, y esas críticas son las que provocan que enfoques tu técnica, tu estilo, a pulir ambos de la mejor manera posible. Los ataques personales, que también los hay, simplemente los ignoro. Critica mi novela, no me critiques a mí, sobre todo porque no me conoces.

 

El autor piensa que ha escrito una maravilla, y esas críticas son las que provocan que enfoques tu técnica, tu estilo, a pulir ambos de la mejor manera posible

 

¿A qué se debe? ¿Es tu obra compleja? ¿Conlleva su lectura un esfuerzo extra que quizá los lectores no han sabido ver?

Intento reconocer mis errores. Publicar “Los treinta y siete de Andrés García” era mi objetivo principal, de la misma manera que la novela que tendré lista más o menos para mediados de enero. Pero “El asalto al poder” fue un error por mi parte. Es de esas novelas que solo puedes permitirte publicar cuando ya eres un autor consagrado, y después de una profunda corrección y reelaboración del texto. Como ya he dicho, no es una novela para el gran público. Pero “Los treinta y siete de Andrés García” sí debería ser una novela legible para todas, rápida en su lectura, e incluso me atrevería a decir que divertida. Hay mucha ironía en ella, y dejando de lado que se trata de la historia de un loco y sus numerosos encuentros sexuales que suele utilizar como preámbulo para acabar con las mujeres de su fatídica lista, también tratados con bastante ironía, debería ser una novela atrayente para el lector. Con ciertos retoques, como el propio título. Con “Diario de un sociópata” probablemente bastaba, pero ¿por qué no “Los treinta y siete de Andrés García”? ¿Los treinta y siete qué? Yo al menos intentaría enterarme de qué va la cosa.

 

¿Cómo debería el lector afrontar tus libros? ¿Cómo te defines a ti mismo como lector?

Cada libro cuenta su propia historia. Los que hemos publicado en este portal quizás deberíamos olvidarnos de hacer un resumen de la novela y explicarle directamente al lector potencial qué es lo que se va a encontrar cuando empiece a leer. Sobre “El asalto al poder”, el lector se encontrará con una historia que no saldría nunca de una novela: un informático en paro que consigue acceder al jefe de la oposición y planificar con él una estrategia para llegar a la Moncloa. ¿Te gusta la idea en general? ¿No te parece creíble? ¿No te gusta como está planteada? Todo es aceptable, por supuesto. Y en cuanto a “Los treinta y siete de Andrés García”, se trata de un personaje concebido como un “anti-Christian Grey”. Un sociópata que huye de la sociedad y de las mujeres en particular, porque se siente defraudado con ellas, con el trato que le han dispensado a lo largo de los años y las décadas y cuya frustración interior le lleva a elaborar una lista con siete últimas víctimas de las que encargarse tras las cuales cree que se sentirá liberado y empezará una nueva vida alejado de su pistola. A la hora de leer este libro, el lector debe tener en cuenta que no se trata de un cuento para niños. Es una obra para adultos, con un lenguaje que camina en la fina línea que separa la corrección de la vulgaridad y, por supuesto, unas ideas acerca de las mujeres que solo pueden salir de la mente del personaje. En mi opinión, duro, pero divertido. Como pretendía que fuera. Como lector yo me definiría como uno más. Selecciono una lectura que a priori prometa y empiezo con las primeras páginas. Si no me enganchan, lo más normal es que no siga leyendo. La clave, como decía antes, es encontrar una historia que te haga seguir leyendo. Que pasen las horas y no te des cuenta.

 

Con fenómenos como la autopublicación han ido sumándose competencias en las labores de escritor ¿Qué opinas?

Sinceramente, es la parte que menos me gusta. Yo escribo porque me gusta y porque, como la inmensa mayoría, espero dar el salto algún día. He tenido varios contratos en la mano y firmado alguno que otro, y la pregunta que siempre me hago es la siguiente: Si yo he escrito el libro y la editorial ha dado el visto bueno para su publicación, ¿por qué tengo que encargarme de la promoción? ¿Cuál es el trabajo de las editoriales entonces? O de los agentes literarios, una auténtica secta en este país. Sin ellos, no puedes aspirar a ganar ni siquiera un premio literario que consista en una noche de hotel. Y habiendo visto los contratos, en los que te llevas el 10% del precio de venta del libro en bruto… En serio, ¿también tenemos que ocuparnos nosotros de labores ajenas a sentarnos delante del ordenador y crear una novela de la nada? Me parece lamentable.

 

Viviendo una situación así, supongo que se valora más la labor de las editoriales

Las editoriales están muy saturadas. Como el mundo literario en general. Tanto a las pequeñas como a las grandes les llegan todos los meses cientos de manuscritos, y las editoriales, excepto las que se dedican específicamente a métodos de publicación digamos “alternativos”, no se arriesgan con nadie. No se juegan su dinero, y menos con un autor desconocido. Con los cientos de miles de escritores desconocidos que hay en el mundo. La crisis también tiene buena parte de culpa de eso. Hasta hace unos años, una novela decente y una promoción adecuada o suficiente sacaban cien mil ejemplares de cualquier libro. Ahora parece que solo los sacan Belén Esteban con su interesantísima vida y el premio Planeta. Y a eso no se le puede poner remedio. Por eso intentas contactar con editoriales y agentes literarios, tanto importantes como de poca monta, y alrededor de un 80% te dicen que no aceptan manuscritos no solicitados. Y lo más probable es que el 20% restante te den una oportunidad durante 20 páginas. Si en esas 20 páginas no has logrado una obra maestra que se venda por sí sola, ni siquiera se molestan en contestarte que te han leído pero no encaja con su línea editorial o algunas de esas tonterías que he leído a lo largo de estos últimos tiempos. Son malos tiempos para la publicación.

 

¿Has extraído algo positivo de la experiencia en EntreEscritores?

Que alguien me lea, que no es poco. Que te lean los amigos, la familia, está muy bien, pero ellos no van a ejercer de críticos ni te van a publicar arriesgando su dinero. Y lo que interesa es la crítica. No voy a evitar decir esto, pero me ha resultado muy lamentable contemplar cien opiniones sobre una novela que había escrito un autor y publicado en su portal y todas ellas eran de familiares, amigos, vecinos… Toda la gente que ha podido movilizar esa persona para que se registraran en el portal. Eso, para mí, es juego sucio, ya que muchas de esas personas ni siquiera habían leído la obra. De todas formas, como todo ello va orientado a la publicación, la editorial sabrá valorar lo que tiene entre manos, y en ese sentido los comentarios no importarán demasiado. Si tienes 100 comentarios de tus colegas y familia y solo una docena de ellos analizan tu novela, ¿la editorial te publicará para que se vendan 100 ejemplares? Creo que la pregunta se responde a sí misma. Yo no estaré entre los más leídos, pero hay algo de lo que sí me enorgullezco: juego limpio.

los treinta y sieteEl asalto

 

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