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Txalaparta: «Nuestros lectores no son pasivos; son feministas, euskaltzales, sindicalistas, okupas, presos…»

Tusquets, Anagrama, AKAL ¿Sabemos realmente a quién pertenecen estos sellos ? La proponderancia de los grandes grupos editoriales que  han ido fagocitado a los nombres independientes está cambiando el, ya de por sí maltrecho sector editorial.

Hoy, una de las editoriales que sobreviven a esta «uniformización literaria» impuesta por el ansia de ventas comparte varias impresiones con nosotros.  Mikel Soto, editor de  Txalaparta aclara el auténtico significado de editorial independiente y  el importante papel que juegan en el mantenimiento de una sociedad viva «política y culturalmente».

“Vasca, libre e independiente”  ¿Cómo transmiten estos valores vuestras obras?

En una mirada cercana al país, libre de cualquier tipo de tutela ideológica u orgánica y con un plan económico para poder desarrollarla.

 

A la izquierda, Mikel Soto, editor de Txalaparta

A la izquierda, Mikel Soto, editor de Txalaparta. Imagen cortesía de Txalaparta

¿Cómo es el lector habitual de Txalaparta?

Yo creo que la palabra que mejor los define es comprometidos. No es un tipo de lectora o lector pasivo; son feministas, euskaltzales, sindicalistas, okupas, presos… Realmente tenemos una base lectora envidiable para una editorial de izquierdas.

 

¿Qué significa ser una editorial independiente? ¿Por qué es importante defender esta identidad ?

Como te adelantaba en la primera pregunta, una editorial independiente es una editorial que está libre de tutelas de todo tipo: empresariales, bancarias, gubernamentales, ideológicas etc. Que tiene una línea editorial propia y que ha tiene un plan económico para poder desarrollarla. Eso no significa que esté fuera de lógicas o problemas bancarios o empresariales, sino que tiene una forma propia de enfrentarse a ellos para poder desarrollar su labor cultural y política, si se quiere, de una manera independiente.

Es claro que Txalaparta tiene una línea editorial que a menudo no ha sido fácil mantener en un país que ha tenido la espada de Damocles de la Audiencia Nacional encima, pero que su base de suscriptores y suscriptoras han sostenido y defendido. Txalaparta no sería nada sin todas esas personas que han confiado en esa línea y la han mantenido económicamente. Ellas y ellos son la base de nuestra independencia.

Y por qué es importante defenderla… Pues porque en un mundo en el que se están dando procesos de concentración editorial sin precedentes y en el que parece que cada vez se deja más la cultura a los pies de la consabida “tiranía del mercado”, las editoriales independientes somos seguramente las más firmes guardianas de la bibliodiversidad. De la posibilidad de que la cultura mundial siga siendo una pecera llena de bonitos peces de distintos colores y tamaños en vez de una cazuela a rebosar de sopa caliente de aleta de tiburón.

 

¿Tienen visibilidad las editoriales como vosotros?

Sí y no. Tenemos visibilidad porque llevamos ya más de un cuarto de siglo publicando y tenemos un fondo editorial que es insoslayable. Pero Txalaparta sigue siendo incómoda en muchos sitios. Por contar una anécdota, no hace tanto que el responsable de una gran cadena de librerías le dijo a un distribuidor nuestro refiriéndose a nuestras novedades: “Esos no. Y si vuelves a traer algún libro de estos no te cojo ninguno de nadie”.

Afortunadamente, la visibilidad que nos quitan algunos nos la dan nuestros lectores y lectoras, que piden, buscan y promocionan nuestros libros allá donde están.

 

¿En qué os basáis a la hora de seleccionar las obras que publicáis?

¡Buf! Difícil pregunta… Los criterios son múltiples. Puede ser que un tema nos interese porque no lo hemos trabajado en nuestro catálogo (y mira ya que es difícil, porque con tantos años le hemos “pegado” a todo), porque pese a tener libros sobre el tema tiene un punto de vista novedoso, porque es un autor o autora que nos interesa, porque es original… Tratamos de ver si el libro y el autor encajan en el catálogo de la editorial y si, a su vez, lo enriquecen.

 

¿Cómo están influyendo plataformas de autopublicación como Entreescritores en vuestra labor?

Yo diría que, de momento, no están influyendo demasiado. Si tuviera que destacar una influencia clara es que, ahora, de vez en cuando se nos acerca algún escritor o escritora que tiene otra noción de lo que hasta hace poco era el negocio editorial clásico y nos consulta la posibilidad de publicar su obra bajo unas nuevas condiciones.

 

¿Editorial independiente sólo para lectores independientes?

No creo. Una editorial independiente crea unos valores literarios, editoriales y culturales y, afortunadamente, es el mundo entero el que disfruta de ellos.

Además, siempre se suele hacer el chiste de que las editoriales independientes descubrimos a los nuevos escritores y escritoras para que luego los grandes grupos nos los quiten a golpe de chequera y los presenten al “gran público”. Es un chiste amargo, una dolorosa realidad, un “consuelo del pobre” y, a veces, un tópico demasiado extendido.

Nos cruzamos en la Feria del Libro de Barcelona ¿Qué impresión os llevásteis del evento?

Pues, pese a encontrarnos con viejos amigos y con nuevos, como es el caso, nos dejó un regusto un tanto amargo. Nos pareció que Liber se está convirtiendo en una feria pobre que lleva camino de serlo más. Alguien debería de tomar cartas en el asunto y decidir qué modelo de feria quiere y si quiere ser un evento eternamente moribundo o una feria significativa a nivel mundial o por lo menos cara al mundo hispanohablante.

 

 Nos pareció que Liber se está convirtiendo en una feria pobre que lleva camino de serlo más

 

Habéis  creado “Editores independientes” ¿Qué es y qué objetivos persigue?

Es la unión de cuatro editoriales que se consideran hermanas (de hecho, internamente solemos echar mano de esa autodefinición vasca que es “la cuadrilla”) que, como dice en su presentación “se propone mantener y alimentar la diversidad editorial y la difusión de los textos, además de incluir todas las formas de colaboración posibles”.

 

¿Cómo funcionáis?

Pues básicamente por este camino que a menudo se presenta como el fin de la edición que es Internet. Compartiendo proyectos, consultándonos dudas, ofreciéndonos oportunidades… y juntándonos siempre que alguna feria lo permite.

 

¿Por qué os habéis unido con editoriales de México, Chile y Uruguay?

Ha sido una cuestión de afinidad. Tras muchos años pateando ferias nos dimos cuenta de que teníamos muchas afinidades y sintonías en catálogo, línea editorial, problemas y… soluciones.

 

Entreescritores entrevista a la prestigiosa editorial independiente Txalaparta

Imagen cortesía de Txalaparta

¿Cómo ha cambiado Internet el panorama de las editoriales americanas?

Uf, no me atrevo a responder, me parece que debería ser un editor o editora americana el o la que responda. Podría comentarte cosas que nos han comentado los compas, pero tampoco creo que fuera una respuesta clara, porque, hasta donde yo sé, ha cambiado el panorama de una forma muy distinta en México, en Argentina o en Colombia.

 

¿Sigue vigente la “dominación” de los grandes grupos editoriales españoles?

Por supuesto, a muchos niveles. Ayer mismo nos pasaba el editor argentino Guido Indij una magnífica carta de Eduardo Subirats a su editor español en la que decía textualmente: “todas las editoriales españolas ‘importantes’, es decir, con una expansión comercial a América latina, limpian los textos de hispanoamericanismos”. Si eso no es una forma de colonización, venga dios –o Frantz Fanon- y lo vea. Menciono el detalle como botón de muestra de una mentalidad colonizadora, pero la realidad es bastante más agresiva: las estrategias expansivas de los grandes grupos, el inundar las librerías de Sudamérica de libros y autores españoles, los contratos a autores bajo promesa de editar en España que luego no se cumplen (ni se permite a otros cumplir) etc. España trata de seguir jugando a ser ese imperio en el que no se pone el sol. Afortunadamente, creo que Sudamérica es ahora una zona mucho más viva política y culturalmente que el caduco Estado español, por lo que creo que está desarrollando nuevas estrategias y, sobre todo, actitudes que van a posibilitar que el famoso “meridiano cultural” americano no pase por Madrid.

 

¿Se parecen los lectores españoles y los americanos?

Me gustaría creer que no, pero seguramente tendrán muchas más afinidades de las que parece a primera vista, y menos de las que intentan que tengan los ejecutivos del grupo Planeta.

 

En vuestro catálogo desde Poniatowska hasta Alejo Carpentier pero ¿Existe un autor que os haya reportado más alegrías que el resto? ¿Destacaríais el nombre de algún autor en especial?

Es difícil decantarse por uno o una, porque las satisfacciones que te reportan son a veces distintas. Hombre, las ventas suelen ser una satisfacción mayúscula, como te puedes imaginar, pero a veces el placer es poder publicar un libro que siempre te ha gustado, el que un autor entre en tu catálogo, hacer algo novedoso… Depende de cada libro. Aun así, entiendo que no quieres una respuesta estilo “todos son hijos míos y a todos los quiero por igual”, así que me voy a animar a recomendarte a unos vascos: Alejandro Fernández Aldasoro, que acaba de publicar `Aversiones´ con Ttarttalo y que publicó con nosotros `Tal vez sea suficiente´, un espléndido libro. Me parecen destacables los impresionantes libros de Fernando Palazuelos y Rober Garay, tanto `La bestia que bebe de las huellas´ como `Zapatos en la arena´. Y un autor asturiano que está casi ya nacionalizado vasco, pues vive con su familia en Bilbo, Jon Bilbao. Tradujimos hace poco su `Bajo el influjo del cometa´ (Kometareneraginpean) y es un placer leer cada libro nuevo que publica.

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Marcos Alonso, autor de `Hoy ajustamos cuentas…´: «La fórmula de mi ensayo es un reflejo de muchas conversaciones»

Para entender qué espera un lector de un ensayo hay que adentrarse en las entrañas del mismo y comprender la reflexión de tal escrito sin embargo, lejos de lo que muchos puedan pensar, este género en muchas ocasiones se aleja de la ampuloso y nos permite realizar una «búsqueda rápida de nuestras preguntas diarias».

«Hoy ajustamos cuentas aunque no quieras» es uno de esos ensayos que según su autor, Marcos Alonso, responde a nuestras preguntas «domésticas».

 

¿Por qué un guionista de TV escribe un libro?

Alguna vez me han dicho eso de: “qué bien escribes, se nota que eres guionista”, y me hace mucha gracia porque desde mi punto de vista es justo al contrario, te gusta escribir y por azares del destino terminas convirtiéndote en guionista. Quiero decir que las ganas de escribir es algo que nace mucho antes de saber qué trabajo terminarás desarrollando en tu vida, de hecho hay escritores vocacionales en todas las profesiones que nos podamos imaginar.

Pero no rehuyo la pregunta… la verdad es que hubo un tiempo en que tenía la energía de escribir, de crear historias, pero terminé dándome cuenta que al final dedicaba demasiado tiempo y esfuerzo a algo que terminaba delante de muy pocos ojos, así que cada vez mis textos fueron más y más cortos hasta llegar al microrrelato y la nada más absoluta. La clave para volver a tener ganas de escribir estuvo en dos factores: conseguir ver la escritura como una herramienta para jugar sin pretensiones y el soberano aburrimiento que termina produciendo cualquier trabajo rutinario. A la vuelta de unas vacaciones de verano me dije: ¿Vas a volver a pasar meses y meses trabajando y tumbándote luego en el sofá de casa para ver la tele? Gran invento el sofá, por cierto. Y concluí que iba a volver a escribir para entretenerme. No sabía que iba a ser un libro hasta que me di cuenta, casi sin querer, de que estaba haciendo algo que tenía coherencia. Una vez hecho decidí que sería mi regalo de navidad para mi gente, lo maqueté, diseñé la portada y así nació un primer libro titulado “¿Con quién hablas cuando no hay nadie en casa?”. Por cierto, a una amiga le gusta tanto la portada que lo tiene puesto en su biblioteca para que se vea a modo de decoración. El libro como objeto también tiene un valor adicional, al menos para mí. Un par de amigos se lo leyeron de un tirón en tres horas y hubo una chica desconocida que lo leyó y quiso conocerme porque conectó con él. Fue una experiencia muy satisfactoria que continué con “Hoy ajustamos cuentas aunque no quieras”.

 

¿Qué fue primero, la idea de escribir o la reflexión que dio pie al ensayo “Hoy ajustamos cuentas aunque… ”?

Me encantaría decirte que estaba comiendo unas lentejas cuando me llegó la inspiración y la necesidad visceral de escribir, pero no fue así. Soy un vago y me tengo que poner metas para motivarme. Una vez que decidí que quería volver a escribir, mi siguiente reto fue encontrar una fórmula literaria que se adaptara a mis necesidades… básicamente tenía que buscar una manera de poder escribir por impulso, sentarme delante del ordenador, escupir algo y al terminar poder olvidarme por completo sin complejas tramas dándome vueltas en la cabeza. Mi trabajo ya me obliga a pensar demasiado (a ratos), así que necesitaba algo que supusiera un escape, no una losa. Le di unas vueltas y opté por trasladar al papel algo que me surgiera de manera natural… hablar conmigo mismo sobre diferentes temas, jugar a adoptar los dos lados de una conversación. Me planteé si incluir prosa o no, pero una vez en marcha todo me sobraba, me parecía que la prosa iba a ser decorativa en este contexto… Opté por diálogo puro y duro. El primer libro no oculta que el diálogo es un monólogo, pero para “Hoy ajustamos cuentas aunque no quieras” opté por no hablar de mí mismo y elegir un protagonista que va a enfrentarse a los grandes temas como representante de todos nosotros, de cada uno de los lectores. Y me pareció que la mejor manera de hacerlo era dando cuerpo humano a todos aquellos aspectos de la vida que no pueden darnos respuesta. Resumiendo, primero escribir y después encontrar una idea a mi medida.

 

No sabía que iba a ser un libro hasta que me di cuenta, casi sin querer, de que estaba haciendo algo que tenía coherencia. Una vez hecho decidí que sería mi regalo de navidad para mi gente, lo maqueté, diseñé la portada y así nació un primer libro titulado «¿Con quién hablas cuando no hay nadie en casa?»

 

¿Por qué decidiste publicar tu primer libro en Entreescritores (EE)?

Creo que cualquier cosa que hacemos necesita al menos un espectador. No sólo lo que escribimos, cualquier actividad creativa nace para ser compartida, o al menos lo veo así. Hace años, en una charla de escritores sin publicar escuché a una señora mayor decir: tengo cajones llenos de textos. En ese momento creo que se me quitaron las ganas de volver a escribir una letra… hay demasiadas cosas entretenidas en la vida como para pasar horas muertas en una habitación escribiendo para que luego esas hojas terminen en un cajón… o un pen drive. Pero si tienes al menos un lector, la cosa cambia. Dicho esto… una vez recuperadas las ganas de escribir, opté por regalar los libros a mis amigos… me espanta eso de “obligar” a quienes conoces a que paguen para leerte. Pero claro, el bolsillo tiene un límite y si quieres que otra gente pueda leerlo, o lo mandas por mail o buscas cómo difundirlo sin pedir un crédito al banco de España… y eso que ahora el euribor está bajo. Y buscando cómo difundirlo me topé con Entreescritores, un lugar perfecto para que cualquiera pueda leer sin pagar. Dicho y hecho. La dificultad es la de siempre ¿cómo se puede saber si un libro de un don nadie te va a interesar? Complicado… ahí reconozco el mérito de los lectores exploradores.

 

¿Qué se va a encontrar el lector en tu ensayo? ¿Un alegato, una crítica, un desahogo?

Se va a encontrar un puñado de filosofía doméstica. Creo que a menudo las grandes mentes sesudas buscan respuestas complejas y enrevesadas a cuestiones que todos tenemos… digamos que la forma en la que escriben de los temas complejos te genera desinterés sobre ellos, al menos al lector medio. Me apetecía aplicar una estrategia más a pie de calle sobre los temas que a todos nos preocupan. Una búsqueda de respuestas en la que es difícil llegar a conclusiones, quizás la conclusión a la que llegué se encuentra en el diálogo con el “Silencio”. No es un alegato ni una crítica… es una búsqueda. Desahogo… hummm… algo hay, sí, creo que sí. Ah, también hay humor… hay bastantes momentos en los que se busca la sonrisa. Si se consigue o no… es otra cosa. A un amigo le hizo mucha gracia la metáfora del pato en la conversación con la “Naturaleza”.Hoy ajustamos cuentas aunque no quieras.Ensayo Entreescritores

 

Y en tu caso ¿Cómo nace un ensayo literario?

Siempre he querido saber el porqué de las cosas, disfruto analizando, defendiendo un argumento y luego el contrario. De hecho creo que soy un poco tocapelotas, pero eso hace mucho más entretenidas las conversaciones. Una vez que lo que tenías que contar ya está dicho ¿de qué hablas con el que tienes enfrente? Ahí nace el juego de sacar punta a las cosas, contra argumentar, llevar las cosas a su extremo… de hecho, hay partes de diálogos que surgieron realmente estando con amigos… Como la distopía del teletransporte en la conversación con el “Espacio”, creo. Salí de cena con unos amigos y surgió el tema mientras caminábamos hacia los bares después de haber dejado aparcado el coche bastante lejos… nos echamos unas risas. Digamos que la fórmula del ensayo literario es un reflejo de muchas conversaciones alrededor de una cerveza… o dos.

 

Uno de tus lectores han definido tu ensayo como “sainete tragicómico” ¿Estás de acuerdo?

Me parece una gran definición. Es teatral y pasa de lo dramático a lo divertido de una frase a otra. Como es puro diálogo no es difícil imaginarse un escenario lleno de puertas y dos actores dando vida al texto. Creo que los recortes en las producciones de televisión de los últimos años que empujaron a la austeridad también en la ficción.

 

La dificultad es la de siempre ¿cómo se puede saber si un libro de un don nadie te va a interesar? Complicado… ahí reconozco el mérito de los lectores exploradores

 

¿La aparición de palataformas de autopublicación como EE favorece la aparición de “escritores amateur”?

No creo que una plataforma sea un nacedero de escritores. Primero escribes y después buscas qué hacer con ese texto que no sabes si es pura basura o puede encontrar lectores que lo disfruten. Plataformas como Entreescritores lo que favorecen es la difusión y las ganas de seguir escribiendo para quien ya las tiene. Encontrar un solo lector que ha disfrutado puede ser suficiente para animarte a seguir escribiendo con el objetivo de que tenga ganas de volver a leerte. Así que diría que no engendráis escritores pero los dejáis crecer altos y fuertes al margen de su presente como reponedores de supermercado, vigilantes de seguridad o guionistas de medio pelo.

 

Como lector ¿Destacarías el libro de otro autor de EE?

Esta pregunta me recuerda a la que le hicieron a Sofía Mazagatos cuando dijo que le encantaba Vargas Llosa… ¿Cuál de sus libros te ha gustado más? No he leído ninguno todavía, respondió. Leo bastante, casi a diario, y los libros son muy puñeteros porque te acompañan durante días y días. Si son buenos, los echas de menos al terminar y si son malos, los sufres como una molesta hemorroide. Me cuesta decidirme a leer un libro a ciegas, así que tiro de recomendaciones, autores que me gustan o, de vez en cuando, salseo en las librerías… En conclusión, resulta difícil animarse a leer un libro de un desconocido del que no sabes nada y no tiene el aval de una editorial… ya, ya… estoy en el mismo barco. Ahí está la paradoja. Si te soy sincero nunca pensé que alguien desconocido fuera a leerme… ¿Sabes cómo creo que todos nos animaríamos más a leer? Con la recomendación de nombres conocidos que hablen de los libros de la plataforma… somos así de tontorrones, necesitamos que nos vendan nuestra siguiente lectura. ¿Me haces alguna recomendación?

 

Hemos decidido tomarle la palabra a Marcos Alonso, y además de nuestro destacado semanal acompañado de un comentario de la novela, también os recomendamos una lectura corta, entretenida y fresca. «Cera» de Augusto Miralles.

Cera_novela contemporánea_Entreescritores